El incremento en el costo de la gasolina asfixia las finanzas de la región.

El aumento mensual de la gasolina le ha complicado la vida al taxista Carlos Sinchi. Ahora se le hace muy difícil sacar la ganancia del día y pagarle la tarifa al dueño del carro. Mientras esperaba clientes en una gasolinera de la avenida Isabel La Católica, al sur de Cuenca, dudaba entre recorrer las calles o esperar un viaje por la aplicación.

Carlos explicó que cada día debe hacer al menos 60 dólares obligatorios: 30 dólares se van directo al tanque de combustible y los otros 30 son para el dueño del taxi.

Después de trabajar jornadas larguísimas de hasta 18 horas, a él solo le quedan entre 10 y 20 dólares limpios para llevar a su casa.

Ha pensado muchas veces en dejar el taxi y buscar otro trabajo. Sin embargo, no se anima porque teme que no lo contraten por su edad, y necesita el dinero con urgencia para comer y pagar sus gastos básicos.

El nuevo ajuste del precio, vigente desde el martes 12 de mayo, elevó el costo del galón de gasolina Eco a 3,16 dólares, el de Súper a 4,81 y el de Diésel a 3,10 dólares. Esta situación también afecta al sector turístico, a los gremios industriales y a las propias estaciones de servicio.

Juan Pablo Vanegas, presidente de la Cámara de Turismo del Azuay, señaló que los operadores de turismo son algunos de los más perjudicados. Esto debido a que enfrentan mayores gastos y dificultades para incrementar tarifas por temor a perder clientes o recibir el rechazo de los turistas.

Asimismo, los viajeros que se movilizan en sus propios vehículos deben destinar más dinero para combustible. A esto se suma el incremento en el precio de repuestos y mantenimiento. Esto provoca que muchas personas piensen dos veces antes de salir de su ciudad hacia otros destinos.

Vanegas advirtió además que, aunque todavía no ocurre, restaurantes y otros negocios podrían subir el precio de sus productos. Esto se debería al aumento en los costos de los insumos y del transporte. Espera que esta situación no se concrete, pues la economía podría complicarse aún más.

El pasado lunes, las estaciones de servicio registraron largas filas de vehículos cuyos conductores buscaban abastecerse antes de que entrará en vigencia el nuevo incremento del precio.

En gasolineras ubicadas en las avenidas Isabel La Católica y 12 de Abril se agotaron los combustibles Eco y Súper. En otras estaciones si se logró atender a todos los usuarios, aunque existía el riesgo de quedarse sin gasolinas.

Wilson González, gerente de una estación de servicio ubicada en la avenida Fray Vicente Solano, cerca de la Remigio Crespo, señaló que el incremento constante en el precio de los combustibles reduce el margen de ganancia de las gasolineras. Explicó que ahora se requiere de una mayor inversión de capital para adquirir el combustible que posteriormente se comercializa a los conductores.

En el caso de la gasolina Súper, indicó que la demanda es bastante baja. Incluso comentó que en su estación apenas se vende un 10 % en comparación con el volumen de gasolina Eco que despachan diariamente.