
La plataforma de transporte Uber ha expandido oficialmente sus operaciones a Cuenca, sumándose a su presencia ya establecida en ciudades ecuatorianas como Quito y Guayaquil, donde incluso se ofrecen opciones de viajes «premium».
La llegada de Uber ha generado actividad en redes sociales, como Facebook y TikTok, donde los usuarios cuencanos han compartido sus primeras impresiones, detalles de los recorridos realizados y las tarifas que han pagado.
Algunos han reportado la existencia de promociones de lanzamiento, incluyendo viajes a tan solo 0,50 centavos de dólar, así como otros incentivos destinados a fidelizar a los clientes recurrentes.
No obstante, la operación de estas aplicaciones se enmarca en un contexto regulatorio específico. Alfredo Aguilar, titular de la Coordinación General de Movilidad del Municipio de Cuenca, aclaró que, si bien el uso de plataformas como Uber no está prohibido en la ciudad, existen restricciones claras sobre los vehículos que pueden operar bajo este servicio.
Aguilar enfatizó que la normativa municipal exige que cualquier vehículo dedicado al transporte remunerado de pasajeros debe poseer la autorización correspondiente, un permiso que el municipio emite específicamente para taxis y transporte mixto. La clave de la legalidad radica en la obtención de este permiso.
El funcionario advirtió sobre las consecuencias de incumplir esta regulación: «Si un vehículo no cuenta con permiso para transportar pasajeros y cobrar por esto pues va a ser detenido y sancionado porque se convierte en transporte informal». Esta acción constituye una infracción de tránsito severa.
Según lo estipulado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) de Ecuador, los conductores que incurran en transporte informal enfrentan sanciones significativas, que incluyen la retención del vehículo durante ocho días, una multa económica de dos Salarios Básicos Unificados (SBU) —equivalente a 940 dólares— y la penalización de 10 puntos en su licencia de conducir.