Un violento ataque ocurrido la noche del 7 de enero de 2026 en la urbanización Mocolí Golf Club, en la exclusiva Isla Mocolí de Samborondón (Guayas), dejó tres hombres asesinados, entre ellos el presunto cabecilla de una banda criminal conocido como alias ’Marino’, según ha confirmado el Ministerio del Interior y fuentes policiales.

La agresión se produjo en una cancha deportiva dentro del conjunto residencial, donde un grupo de sicarios irrumpió de forma violenta, rompió las barreras de seguridad, agredió a los guardias y accedió al sector con armas largas y cortas. Testigos aseguran que escucharon una ráfaga de disparos contra las personas que se encontraban en ese lugar, provocando la muerte de al menos tres hombres.
Entre los fallecidos fue identificado Stalin Rolando Olivero Vargas, alias Marino, a quien las autoridades señalan como líder de la organización criminal Los Lagartos, considerada activa en la región de Guayaquil y otros sectores. Las otras dos víctimas han sido identificadas como Jefferson Sanlon Olivero y Richard Josué Mina Vergara.
El ministro del Interior, John Reimberg, ha señalado que alias Marino era considerado un objetivo de alto valor para la Policía Nacional, y que en los últimos meses habría mantenido conversaciones para posiblemente unirse o cambiar de estructura hacia otra agrupación delictiva conocida como Los Lobos, lo cual forma parte de las líneas de investigación que se están siguiendo.
Las autoridades también han confirmado que los tres fallecidos no eran residentes de la urbanización, sino que habrían estado allí como invitados, y que todos tenían antecedentes penales por delitos como tráfico de drogas, robos y homicidios, según los primeros informes oficiales.
Tras el ataque, la Policía Nacional y el Ministerio del Interior desplegaron un operativo en la zona para asegurar el perímetro, levantar evidencias y avanzar en la identificación de los responsables. La investigación preliminar incluye analizar si hubo participación de terceros que proporcionaron información interna para facilitar el ingreso de los agresores.
Este triple asesinato en una zona residencial de alta plusvalía vuelve a poner en el centro del debate la creciente capacidad logística y violencia del crimen organizado en Ecuador, con estructuras que no sólo operan en sectores urbanos tradicionales, sino que también alcanzan zonas exclusivas como la Isla Mocolí. Las indagaciones continúan abiertas, y las autoridades insisten en que no se descarta ninguna línea de investigación mientras se recaban más pruebas y testimonios.