Para evitar que vuelvan los racionamientos de luz, Ecuador todavía necesita que llueva lo suficiente en sus principales cuencas hídricas.

Ecuador está consumiendo entre un metro y un metro y medio diario del embalse de Mazar desde principios de diciembre de 2025, debido a que no ha llovido lo suficiente. El 8 de enero de 2026, el nivel del agua estaba a solo 39 metros de la cota mínima (el nivel más bajo posible). Con estas cifras, los especialistas calculan que al país le queda energía segura para poco más de un mes; si no llueve después de eso, es probable que regresen los apagones.

A pesar de esto, Miguel Andrade, gerente de Celec Sur, ha negado rotundamente que habrá cortes de luz pronto.

Afirma que los sistemas de monitoreo y las alertas del Inamhi (el instituto de meteorología) le aseguran que lloverá mucho en la región del Austro antes del 15 de enero.

Andrade considera que es una buena señal que el embalse de Mazar esté al 73 % de su capacidad, ya que el año pasado por estas fechas solo estaba al 23 %. Esto, según él, garantiza electricidad para el país por al menos 45 días más.

No obstante, el gerente aceptó que es esencial que llueva. El 7 de enero de 2025, una lluvia breve en Cuenca logró duplicar el caudal que alimenta Mazar, pero se necesita que el caudal supere los 100 metros cúbicos por segundo para mantener el embalse estable.

No se puede confiar en las lluvias

Para el experto en Energía, Jorge Luis Hidalgo, resulta inaudito que, en pleno siglo XXI el país siga dependiendo de la benevolencia del clima para el abastecimiento eléctrico y que no se haya logrado establecer mecanismos para garantizar energía en firme para sus ciudadanos.

“El clima nos está jugando una mala pasada y no se puede garantizar que lloverá, porque los pronósticos del Inamhi se vienen equivocando desde diciembre, cuando nos dijo que se trataba de un veranillo de 10 días y que las lluvias volverían; no podemos vivir confiados en el clima y no tomar acciones concretas para evitar los apagones”, afirmó Hidalgo.

Sin embargo, el experto coincide con el gerente de Celec Sur en que actualmente el país cuenta con buenos embalses, debido a que, antes de diciembre de 2025, también de forma inusual, se registraron fuertes precipitaciones, lo cual permitió acumular agua.

Del segundo estiaje no nos salva nadie

Aunque se cumplan los pronósticos del Gobierno y las lluvias lleguen el 15 de enero, lo cual ahuyentaría el fantasma de los apagones, por ahora; para el experto energético José Alvear es preocupante que las autoridades, en dos años de gestión no hayan garantizado la energía necesaria para evitar que el país dependa del clima para abastecer de electricidad a sus ciudadanos.

“Existe una pésima gestión de la ministra de Energía, a la que el presidente le debería agradecer sus servicios, porque, o desconoce el sector o nos viene cuenteando con proyectos que, si es que arrancan, estarán listos en por lo menos cuatro años, no a corto plazo”, afirmó el experto.

Aunque llueva en una semana, se debe considerar que ninguno de los proyectos que el Gobierno ha promocionado en los últimos días entrarán en operación en menos de un año, por lo que José Alvear considera que del “segundo estiaje del año no nos salva nadie”, es decir, es muy probable que los cortes de energía sí se produzcan en septiembre.

Desperdicio de recursos

La falta de previsión de las autoridades, según señaló Jorge Luis Hidalgo, no solo le ha puesto al país al borde de enfrentar una nueva jornada de cortes de energía, sino que, ha desencadenado en un gasto desmedido de recursos económicos.

En los últimos tres años Ecuador les ha pagado a los productores colombianos más de 750 millones de dólares por la energía que le han vendido; según Hidalgo, con este monto el país pudo construir una hidroeléctrica de 350 megavatios, con lo que habría cubierto gran parte del déficit, pero, de forma definitiva.

A ese monto se debe sumar los casi 250 millones de dólares que le costó el alquiler de las barcazas que generan 300 megavatios de electricidad; además de los 140 millones de dólares que se perdieron en la contratación fallida de los generadores eléctricos a Progen y Austral.