La Casa Blanca arremetió este martes contra el artista puertorriqueño Bad Bunny después de que utilizara su discurso en los Premios Grammy 2026 para criticar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en un intercambio que ha generado revuelo político y mediático en Estados Unidos.

Durante la ceremonia de los Grammy, celebrada el pasado domingo 1 de febrero en Los Ángeles, Bad Bunny cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio aprovechó su discurso tras ganar el premio al Mejor Álbum de Música Urbana para enviar un mensaje político. El artista pronunció la frase “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos estadounidenses”, en un llamado a reconocer la humanidad de los inmigrantes y oponerse a las actuales políticas migratorias federales.
La postura del cantante rápidamente trascendió el ámbito musical y llegó a la política. En una rueda de prensa en Washington, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó de “irónico y francamente triste” que celebridades con altos niveles de protección privada critiquen a los agentes federales encargados de hacer cumplir las leyes migratorias. Según Leavitt, artistas como Bad Bunny, que viven en “comunidades cerradas con seguridad privada”, no enfrentan las mismas realidades que las fuerzas del orden que, a su juicio, trabajan para proteger la seguridad del país.
Además, la funcionaria defendió la labor del ICE, señalando que su función principal es combatir delitos graves y garantizar la seguridad ciudadana, al tiempo que criticó a figuras del entretenimiento que, según ella, no levantaron la voz durante otras administraciones o en relación con políticas pasadas.
La reacción oficial se produce en medio de un clima político polarizado alrededor de las políticas migratorias de la administración del presidente Donald Trump, y justo días antes de la esperada presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX, otro evento de alta visibilidad nacional.
El intercambio entre Bad Bunny y la Casa Blanca subraya cómo figuras culturales y celebridades están trascendiendo el terreno artístico para influir en debates públicos sensibles, como la inmigración y el papel de las agencias federales. La respuesta oficial a las críticas del artista refleja las tensiones actuales entre expresiones culturales y las posiciones del gobierno en temas migratorios, marcando un nuevo capítulo en la relación entre el entretenimiento y la política estadounidense.