
Ecuador iniciará el año 2026 con uno de los niveles de pago de deuda más altos de su historia reciente. Según el Presupuesto General del Estado (PGE), el país deberá destinar 12 822 millones de dólares al servicio de la deuda, monto que incluye intereses y amortizaciones. Esta carga financiera ejercerá una fuerte presión sobre las cuentas públicas y reducirá el margen disponible para invertir en programas sociales.
Predominio de la deuda externa en el presupuesto
Para 2026, el pago de la deuda externa alcanzará 6 551 millones de dólares, de los cuales 3 952 millones corresponden a amortizaciones y 2 599 millones a intereses. Los compromisos más significativos se concentran en dos rubros: los pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI), que suman 1 520 millones, y los Bonos Soberanos, que representan 1 635 millones. Solo en enero de 2026, Ecuador deberá desembolsar 822 millones por estos últimos.
¿Por qué aumenta el pago de deuda en 2026?
La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, explicó que el país reestructuró su deuda en 2020, lo que permitió aplazar los pagos programados para 2021–2023 hacia 2026 y 2027. Como resultado, una parte importante de esas obligaciones se acumula en el próximo año.
Moya afirmó que el PGE 2026 tiene su financiamiento asegurado y que el Gobierno ya planifica su retorno al mercado internacional, del cual está ausente desde 2019. Además, destacó que la deuda pública disminuyó como proporción del PIB, pasando del 51% al 46,5% en el último año. En el caso de la deuda interna, el país deberá cancelar 4 400 millones en amortizaciones y 1 871 millones en intereses.
Un costo de intereses mayor que presupuestos clave
El economista Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, advirtió que el pago de intereses —4 470 millones para 2026— supera los presupuestos asignados a Defensa, Policía, Salud y Educación. Esta cifra también duplica el monto destinado al Bono de Desarrollo Humano y excede el aporte estatal del 40% a las pensiones del IESS.
Entre 2023 y 2025, los intereses aumentaron en 1 283 millones, un reflejo del elevado déficit fiscal y del encarecimiento de los créditos internacionales.
Recursos multilaterales insuficientes
Los organismos multilaterales aportarían 2 150 millones de dólares en 2026. Aunque este monto cubriría casi todas las amortizaciones de los préstamos otorgados por esas mismas entidades —2 244 millones—, el total de amortizaciones externas llega a 3 952 millones. Esto obligaría al país a emitir más bonos para cubrir la diferencia.
Carrera señala que para acceder a financiamiento a bajo costo, Ecuador necesitaría un riesgo país inferior a 300 puntos. No obstante, el 2 de diciembre el indicador se ubicó en 521 puntos, según datos del Banco Central. Este escenario podría obligar al Estado a usar recursos del Tesoro para pagar intereses externos, tensionando las reservas internacionales. Si la situación continúa, advierte, la deuda corre el riesgo de volverse insostenible.
Un endeudamiento que reduce el espacio para lo social
La economista Patricia Miranda, de Latindadd, coincide en que Ecuador vive un periodo de endeudamiento más costoso. En cinco años, la deuda aumentó aproximadamente un 33%, impulsada por los compromisos adquiridos con el FMI.
El país destina cerca del 40% de sus ingresos tributarios al pago de deuda interna y externa, lo que limita la asignación de recursos a salud, educación y protección social. Aunque el Gobierno estima que la relación deuda/PIB caerá al 46% en 2026, Miranda aclara que el problema principal es el encarecimiento del financiamiento.
Más deuda para pagar deudas
Ecuador continúa recurriendo al endeudamiento para cubrir su déficit fiscal y refinanciar obligaciones previas. Según Miranda, esto genera “una bola de nieve”, ya que las nuevas deudas suelen tener condiciones más costosas.
Cuando el servicio de la deuda se vuelve demasiado elevado, los gobiernos suelen recurrir a medidas rápidas como subir el IVA o reducir el gasto social, afectando de manera directa a los sectores más vulnerables.