Desde el 21 de abril de 2026, conductores en Guayaquil enfrentan una creciente escasez de diésel en varias gasolineras de la ciudad. La falta de combustible ha obligado a recorrer múltiples estaciones sin éxito, generando incertidumbre en medio de la ausencia de una explicación oficial.

El desabastecimiento se ha convertido en una constante en distintos sectores de la ciudad. Conductores particulares y transportistas reportan que conseguir diésel es ahora una “odisea”, con estaciones sin producto o con abastecimiento que se agota en cuestión de minutos.
La situación impacta directamente en la actividad económica. Trabajadores del transporte, logística y sectores productivos como el camaronero denuncian pérdidas de tiempo y dinero al tener que recorrer largas distancias para encontrar combustible disponible. En algunos casos, usuarios han tenido que visitar hasta ocho estaciones antes de lograr abastecerse.
Aunque no existe una versión oficial clara, de forma extraoficial se señala que el problema estaría relacionado con fallas en la distribución. Conductores y empleados de estaciones indican que los tanqueros no han llegado con regularidad o no están llenando completamente las cisternas, lo que ha provocado un suministro intermitente en las últimas semanas.
Este escenario se da en un contexto de tensión por el precio del diésel y presiones de gremios que exigen medidas para estabilizar costos. La incertidumbre crece al no existir información concreta por parte de las autoridades sobre la causa real del desabastecimiento ni sobre cuánto tiempo podría durar.
La escasez de diésel no solo afecta la movilidad, sino que amenaza con ralentizar la economía local. Mientras las autoridades no den respuestas claras, la crisis podría escalar y generar un impacto mayor en sectores clave del país. La pregunta ahora es urgente: ¿se trata de un problema puntual o del inicio de una crisis más profunda en el abastecimiento de combustibles?