Aquiles Álvarez, preso pero con respaldo político en el Concejo Cantonal de Guayaquil.

Aunque cumple prisión preventiva dentro de una investigación por presunta delincuencia organizada, el alcalde de Guayaquil mantiene apoyo de la mayoría del Concejo Cantonal, lo que mantiene activa su influencia política en la administración municipal.

El alcalde de Guayaquil fue detenido el 10 de febrero de 2026 durante un operativo de la Fiscalía y la Policía Nacional, en el marco del llamado Caso Goleada. La investigación indaga una supuesta red de delincuencia organizada relacionada con lavado de activos y defraudación tributaria. En el proceso también fueron detenidas otras personas vinculadas al entorno empresarial y municipal.

Tras la audiencia judicial, un juez dictó prisión preventiva para el alcalde y varios implicados mientras avanzan las investigaciones. Posteriormente, el Concejo Cantonal aprobó una licencia temporal y designó a la vicealcaldesa Tatiana Coronel como alcaldesa subrogante para garantizar la continuidad administrativa de la ciudad.

A pesar de la detención, el respaldo político dentro del cabildo se mantiene. Al menos doce de los quince concejales han expresado públicamente su apoyo al alcalde, señalando que la gestión municipal debe continuar y que se debe respetar el debido proceso.

Incluso algunos ediles han advertido que podrían movilizarse públicamente en su defensa, argumentando que el caso tiene un trasfondo político debido al rol del alcalde como una de las voces críticas frente al Gobierno nacional.

En medio de este escenario, la ciudad atraviesa una etapa de tensión política. Mientras la investigación judicial sigue su curso, el municipio continúa operando con autoridades subrogantes y con un Concejo dividido entre el respaldo al alcalde y cuestionamientos desde sectores de oposición.

Además, la legislación ecuatoriana establece que un alcalde no pierde automáticamente su cargo por tener prisión preventiva, mientras no exista una sentencia ejecutoriada en su contra, lo que mantiene abierto el debate sobre su continuidad en el cargo.

El futuro político del alcalde dependerá del avance del proceso judicial. Por ahora, su detención no ha debilitado completamente su estructura de apoyo dentro del Concejo Cantonal, lo que mantiene el escenario político de Guayaquil en constante tensión y expectativa.