Mario Godoy renuncia irrevocablemente a la presidencia del Consejo de la Judicatura en Ecuador.

Este miércoles 18 de febrero de 2026, Mario Godoy presentó su renuncia irrevocable como presidente del Consejo de la Judicatura de Ecuador, horas antes de que el juicio político en su contra fuera tratado por el Pleno de la Asamblea Nacional, en medio de una profunda crisis política y cuestionamientos sobre su gestión.

La decisión de Mario Godoy de dejar la presidencia de la Judicatura se dio en la mañana de este miércoles mediante un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, donde aseguró que fue un “honor servir a la institución y al país” y destacó la responsabilidad asumida durante su gestión.

La dimisión se produce pocas horas antes de que el Pleno de la Asamblea Nacional iniciara el proceso de juicio político en su contra, convocado para las 10:00 del mismo día. Godoy enfrentaba acusaciones de “manifiesta negligencia” en el desempeño de sus funciones, en especial por supuestas presiones a jueces y falta de garantías a la independencia judicial, según el informe aprobado por la Comisión de Fiscalización de la Asamblea.

La solicitud de juicio político fue impulsada por varios legisladores que lo responsabilizaban de no garantizar la debida independencia del sistema judicial, en medio de críticas políticas y tensiones entre actores públicos. El procedimiento había avanzado con informes técnicos y recomendaciones para continuar con el análisis en el Pleno.

Godoy asumió la presidencia de la Judicatura en julio de 2024 tras un proceso de designación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Su período estaba previsto hasta 2031, pero su gestión estuvo marcada por una fuerte controversia política y cuestionamientos públicos que culminaron en el juicio político.

Con su renuncia, la presidencia de la Judicatura queda vacante en un momento de alta tensión institucional. El futuro inmediato del organismo dependerá de las decisiones de los distintos poderes del Estado y de cómo se distribuyan los cargos temporales y sucesorios, mientras el país observa de cerca los impactos de esta salida en el equilibrio entre las funciones del Estado ecuatoriano.