Un tribunal de justicia de Quito dictó este lunes 9 de febrero de 2026 una condena de 29 años y cuatro meses de prisión contra Eduardo Edison M. C., un hombre identificado como violador en serie por múltiples agresiones sexuales cometidas en la capital ecuatoriana. Esta sentencia representa su octava condena penal por delitos de violación, tras hechos ocurridos en distintos años y sectores de la ciudad.

Según informó la Fiscalía General del Estado, el fallo corresponde a un delito sexual perpetrado en abril de 2023 en el sector La Floresta, al norte de Quito, donde el agresor interceptó a una mujer en los exteriores de un hotel, la condujo por la fuerza hacia un área con vegetación y la ultrajó.
Durante la audiencia, la fiscal encargada presentó el testimonio anticipado de la víctima, quien relató que el sentenciado afirmó haber actuado por “venganza”, pues, según él, la confundió con una persona que lo había denunciado en el pasado. La acusación también se sustentó en pericias de genética forense, reconocimiento del lugar de los hechos y otros elementos técnicos que permitieron al tribunal establecer la responsabilidad penal de Eduardo Edison M. C.
El historial judicial del condenado es extenso: ya acumulaba siete condenas previas por violación, incluidas decisiones de enero de 2026 y de abril de 2025 por delitos sexuales cometidos contra adolescentes y otras víctimas en Quito. Además, registra antecedentes penales desde 2008 y enfrenta procesos adicionales en investigación por hechos similares, según los datos oficiales.
La pena impuesta fue agravada por reincidencia, aplicando el incremento establecido en el artículo 57 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), lo que elevó la sanción hasta 29 años y cuatro meses de prisión.
Este caso se enmarca en los esfuerzos de las autoridades judiciales ecuatorianas por combatir la violencia sexual y garantizar justicia para las víctimas, en medio de un patrón delictivo que incluye agresiones contra niñas, adolescentes y mujeres adultas en varios sectores de Quito. La Fiscalía ha señalado que continuará con las investigaciones para esclarecer otros hechos en los que el sentenciado podría estar implicado, mientras que la sentencia de este lunes no solo representa una condena más, sino también una respuesta judicial frente a un agresor con un largo historial de violencia sexual.