El deterioro del tejido social y la falta de vigilancia están afectando gravemente la integridad de los lugares de esparcimiento en Cuenca.

Bajo el anonimato, Marlene relata que su año de labor en el sector de San Francisco ha estado marcado por la convivencia forzada con grupos que beben en la vía pública. Desde temprano, estas personas se apropian de bancas y quioscos bajo la fachada de buscar empleo, convirtiendo los exteriores de la iglesia y la plaza en puntos permanentes de consumo de alcohol.

Según Marlene, estas personas suelen acercarse a los negocios o interceptar a los transeúntes para solicitar dinero con el fin de sostener su adicción.

Aunque los miembros de la Guardia Ciudadana realizan operativos y los retiran temporalmente del lugar, la situación se repite, ya que regresan a las pocas horas o vuelven a ser vistos al siguiente día.

En sectores cercanos se registra una situación similar.  Los vecinos de la Subida de La Condamine y de El Barranco, en el tramo de la Pasaje 3 de Noviembre entre los puentes de El Vado y Centenario, expresan su preocupación por la presencia de personas sospechosas que transitan por la zona y se instalan en las riberas del río Tomebamba para consumir alcohol y, presuntamente, otras sustancias.

Una familia propietaria de un negocio ubicado en la Subida de La Condamine considera que la presencia de discotecas, incluso una de carácter clandestino, y las características propias de la zona, serían algunas de las causas de estos problemas de inseguridad.

Otros vecinos también se quejan por los daños ocasionados a las viviendas y a los bienes ubicados en las orillas del río Tomebamba, debido a grafitis de mal gusto. Además, personas extrañas se han adueñado de infraestructuras tipo miradores, especialmente una ubicada cerca del puente del Centenario, donde se los observa a cualquier hora del día realizando actividades indebidas.

En otros espacios públicos, como la zona de la Feria Libre y de la 9 de Octubre, también se registran problemas relacionados con la presencia de personas en situación de indigencia, afectados por el alcoholismo y la inseguridad. En la Plaza Cívica 9 de Octubre es habitual observar incluso mujeres afectadas por esta problemática durmiendo en las bancas

La Municipalidad de Cuenca ejecuta acciones para intentar frenar esta problemática, que además genera una imagen negativa para la ciudad. La Dirección de Desarrollo Social impulsa varios programas, entre ellos el Proyecto Vida, cuyo objetivo es brindar atención y acompañamiento a personas en mendicidad, indigencia y abandono.

En los operativos se cuenta con el respaldo de la Guardia Ciudadana, entidad encargada de controlar el uso adecuado del espacio público de la ciudad. Fernanda Pinos, responsable del Proyecto Vida, informó sobre los resultados obtenidos el año anterior y en los dos primeros meses de 2026.

Según cifras, durante 2025 se abordó a cerca de 800 personas, de las cuales 400 recibieron distintos tipos de atención a través de 16 programas municipales dirigidos a sectores vulnerables, así como mediante 22 convenios con otras instituciones que persiguen el mismo fin. Del total de personas atendidas, el 40 % corresponde a ecuatorianos, otro 40 % a venezolanos y el 20 % restante a personas de otras nacionalidades.

En cuanto a las edades, Pinos señaló que el 90 % de personas atendidas se encuentran en un promedio de 30 años, mientras que el 10 % corresponde a adultos mayores de 65 años en adelante. Asimismo, se refirió a los casos de personas en situación de indigencia que viven debajo de los puentes de la ciudad, quienes en su mayoría presentan problemas asociados al consumo de sustancias.

En este contexto, las cifras reflejan que apenas el 2 % de estas personas logran ser reinsertadas a la sociedad, tras cumplir tratamientos rigurosos. La funcionaria destacó además que, en lo que va de 2026, se han brindado atención a cerca de 50 personas en situación de calle.

El Proyecto Vida cuenta con un equipo técnico especializado que trabaja con personas en situación de mendicidad, indigencia y abandono. Este equipo está conformado por profesionales en trabajo social, psicología clínica y orientación familiar, quienes realizan procesos de abordaje y acompañamiento con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de esta población.

Fernanda Pinos, responsable del Proyecto Vida, aseguró que el abordaje a las personas es fundamental, ya que, a partir de la identificación, se les deriva a distintos servicios. Recalcó que la atención es gratuita y que el proceso depende en gran medida de la voluntad de las propias personas para recibir la asistencia.

Entre otros programas de la Dirección de Desarrollo Social con el mismo objetivo constan: Casa del Obrero, orientada a la generación de empleo; la Casa del Migrante, ante el elevado número de personas en situación de mov ilidad humana; y la Casa de la Mujer, destinada a apoyar el desarrollo personal y el sustento familiar.