
Con el fin de que las familias cuencanas vivan el Carnaval al máximo, María Chillogallo y sus hijas se han instalado en la Plaza Cívica 9 de Octubre. Bajo su carpa, ofrecen los productos más populares de la temporada, convirtiendo su puesto en un punto clave para quienes buscan sumarse a la celebración tradicional.
En su puesto, los productos están organizadas y bien exhibidos, lo que facilite la elección de los compradores.
Sobre una mesa amplia, cubierta con un mantel plástico, se exhiben artículos tradicionales como chisguetes en forma de pistolas de agua, maicena, cariocas y fundas con bombas.
Con una sonrisa, María, de 75 años, atiende a sus clientes, principalmente padres de familia que llegan con sus hijos y adolescentes interesados en adquirir los artículos necesarios para jugar Carnaval.
La comerciante recuerda que este oficio lo aprendió de su esposo, quien le enseñó las estrategias para atraer y convencer a los clientes.
Esta actividad también es desarrollada por otras personas en distintos espacios de la ciudad, todas con el mismo objetivo de generar recursos económicos para el sustento de sus familias.
Las fiestas de Carnaval también reactivan el alquiler de trajes. Las familias suelen buscar atuendos de personajes míticos, como el Taita Carnaval y el Diablohuma, para participar en los tradicionales corsos y desfiles.
Patricio Durán, uno de los propietarios de un local de alquiler de disfraces en el sector El Vado, dispone de alrededor de 50 trajes, entre Taita Carnaval y Diablohuma, que alquila durante esta temporada. Asegura que para la próxima semana tendrá todo alquilado, debido a la alta demanda de personas, especialmente de la zona rural, que buscan atuendos para celebrar los eventos organizados en sus localidades.