Gustavo Petro exige la liberación de Jorge Glas, publica fotografía y reaviva debate regional.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó controversia al pedir públicamente la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, actualmente detenido en Ecuador, al asegurar que su estado físico evidencia tortura psicológica y al difundir una imagen reciente de Glas en prisión, en un pronunciamiento que reabre tensiones diplomáticas y políticas en la región.

Este martes 20 de enero de 2026, Petro utilizó su cuenta en la red social X para publicar una fotografía del exfuncionario ecuatoriano acompañado de un mensaje en el que insiste en que Glas debe ser liberado, argumentando que su condición de recluso le ha causado daño físico y psicológico.

En su mensaje, el mandatario colombiano calificó a Glas, condenado en Ecuador por múltiples casos de corrupción, como “ciudadano colombiano” y lo comparó con otros detenidos que ha defendido en el pasado en países como Venezuela y Nicaragua. Según Petro, el hecho de que Glas pase por un supuesto maltrato psicológico es motivo suficiente para que las autoridades ecuatorianas le concedan la libertad.

La publicación fue acompañada por una imagen reciente de Jorge Glas en la Cárcel del Encuentro, ubicada en la provincia de Santa Elena, donde cumple condena tras varias sentencias por corrupción que, en conjunto, suman décadas de prisión.

Petro también apeló a precedentes de su postura en temas de derechos humanos, recordando que en otras ocasiones ha exigido la liberación de presos políticos en el continente, posicionando el caso de Glas dentro de esa misma lógica de defensa de derechos básicos.

Desde septiembre de 2025, el Gobierno colombiano había anunciado que le otorgó la nacionalidad colombiana al exvicepresidente, lo que Petro ha utilizado para reforzar su argumento de que Glas debería estar bajo protección de su país. Sin embargo, esta entrega de nacionalidad no ha sido reconocida formalmente por Ecuador ni ha modificado las sentencias en su contra.

La petición de Petro ha provocado reacciones encontradas en la región y ha reabierto el debate sobre el papel de los líderes latinoamericanos en la defensa de personas encarceladas por procesos judiciales complejos. La postura de Colombia contrasta con la defensa del Estado ecuatoriano, que mantiene vigentes las condenas contra Glas y subraya la soberanía de sus decisiones judiciales, marcando así un foco de tensión diplomática que podría influir en las relaciones bilaterales entre ambos países.