La madrugada del martes 9 de diciembre de 2025, guardias privados de la Terminal Terrestre de Guayaquil atacaron con toletes a periodistas de Ecuavisa y TC Televisión cuando cubrían un conato de incendio, hiriendo a varios miembros de los equipos de prensa.

El incidente se registró cuando los reporteros llegaron a la terminal para documentar un incendio en el área de comida.
Alrededor de las 02:30, un grupo aproximado de 15 guardias se acercó a los comunicadores, les exigió borrar las grabaciones y, ante su negativa, comenzó una agresión violenta.
Dos colaboradores de TC Televisión resultaron con heridas de gravedad en la cabeza, producto de los golpes con toletes; camarógrafos de Ecuavisa también sufrieron contusiones.
Ante los hechos, Aquiles Álvarez, Alcalde de Guayaquil, decidió la terminación unilateral del contrato con la empresa de seguridad privada encargada del terminal.
Además, en un comunicado oficial la administración de la terminal rechazó la violencia ejercida contra la prensa y anunció que mientras gestionan una nueva empresa privada, la seguridad quedará temporalmente a cargo de Segura EP.
Aunque el incendio en el patio de comidas fue controlado sin víctimas, el episodio dejó en evidencia un grave abuso de autoridad y generó indignación entre medios, organizaciones de prensa y la ciudadanía. Los periodistas agredidos denunciaron que realizaban su labor desde un espacio público, sin invadir áreas restringidas.
La decisión de remover a la empresa de seguridad es vista como una señal firme de rechazo a la violencia contra la prensa; sin embargo, el incidente reabre el debate sobre los protocolos de seguridad y el respeto al derecho a informar en recintos públicos.
La agresión a reporteros en la Terminal Terrestre de Guayaquil no solo dejó víctimas directas: sacudió la confianza en los mecanismos de seguridad y cuestiona el respeto a la libertad de prensa. Con la salida de la empresa implicada y la promesa de una nueva vigilancia, las autoridades buscan cerrar un capítulo marcado por la violencia y asegurar que los periodistas puedan trabajar sin miedo. El país observa atentamente cómo se manejará la reparación y sanción a los responsables.