Masacre familiar en Nueva Prosperina: así escapó el supuesto blanco del ataque

En la madrugada del domingo 30 de noviembre, un ataque armado acabó con la vida de seis miembros de una familia en una vivienda del bloque 8 de Flor de Bastión, en el distrito Nueva Prosperina, al noroeste de Guayaquil. Sin embargo, el joven señalado como blanco del atentado logró salvarse tras ocultarse en el patio, lo que complicaría aún más la investigación sobre los motivos y autores del crimen.

Versiones de vecinos y testimonios recogidos en redes sociales coinciden en describir un escenario de terror: los sicarios, que llegaron en dos motocicletas armados con pistolas y un fusil, ingresaron violentamente a la vivienda donde se celebraba una reunión familiar.

Según una fuente policial presente en la escena, el joven de 18 años, considerado el objetivo del ataque, reaccionó rápidamente al escuchar las detonaciones: corrió hacia el patio y se ocultó detrás de unos tanques, lo que le permitió evadir a los agresores.

Mientras los agresores gritaban el nombre Fénix Activos antes de huir, en la vivienda fueron asesinados cinco mujeres y un hombre: entre ellos la adulta mayor que celebraba su cumpleaños 81, junto a sus hijos, nietos y un yerno.

En redes locales, circulan versiones que señalan que la matanza podría estar vinculada a una represalia entre bandas, ya que, a pocos días, otra masacre similar, que dejó 22 muertos, sacudió distintos sectores de Nueva Prosperina (Socio Vivienda 1 y 2, La Casuarina, Entrada de la 8).

Testigos relatan horror y desconcierto: vecinos que dormían fueron despertados por ráfagas de disparos, puertas que se cerraron de golpe, gritos de auxilio y el posterior despliegue policial. Una mujer que salió a pedir clemencia, al ver la escena, fue asesinada de inmediato; en total se levantaron 17 indicios balísticos en la escena entre calibre 9 mm y 5.56.

Por su parte, las autoridades aún no han confirmado si el joven escondido ha rendido versión, ni si se ha iniciado formalmente una investigación que vincule el crimen con otras matanzas recientes en la zona. Tampoco se ha divulgado un parte público que detalle la cantidad exacta de heridos si los hubo o avances en la captura de los responsables.

La brutal matanza en Flor de Bastión sumada al antecedente reciente de la masacre que dejó 22 muertos en Nueva Prosperina confirma una escalada de violencia que muchos vecinos viven con miedo y desesperanza. El hecho de que el supuesto blanco del ataque haya sobrevivido oculto agrega complejidad al caso: pone en evidencia el grado de planificación del crimen, el posible uso de violencia colectiva contra familias enteras, y la urgencia de una investigación exhaustiva.

Mientras tanto, la comunidad exige respuestas: nombres de los implicados, esclarecimiento del móvil del ataque, protección para moradores, y un plan eficaz de seguridad en un barrio donde el terror según testimonios y cifras ya es parte de la cotidianeidad.